¡Feliz Navidad !

Navidad es la fiesta del nacimiento de Jesucristo. La tradición del belén con el buey y el asno comenzó en Italia con San Francisco. San Bonaventura describe en su biografia sobre S. Francisco como él con sus hermanos y con el pueblo quería celebrar el nacimiento de Jesús delante de un pesebre, un buey y un asno. Su monasterio no se prestaba a éso y Francisco buscó una gruta con mucha plaza para el pueblo. Allí instaló un pesebre con heno. El hermano Leon buscó un asno y un buey. Mucha gente venía asistir, bajo la luz de la luna, a la celebración nocturna. Ya temprano Francisco y sus hermanos meditaron en silencio delante de la gruta mientras que la gente llegaba. Durante la meditación Francisco decía a sus hermanos: "Así la gente verá bien y entenderá cuánto Dios nos ha amado, Él que de esta manera se hizo hombre para librarnos del pecado, para vestirnos de justicia y  abrirnos la entrada del Cielo."

Éso fue el primer belén de la historia. Después de la celebración el hermano Leon contaba que él había visto una visión. Había visto en el heno del pesebre un niño resplandeciente. El niño estrechó sus pequenos brazos hacia Francisco quien lo levantó y lo abrazaba durante mucho tiempo. Después se bajó Francisco para poner de nuevo, con gran dulzura, el niño en el heno del pesebre. Entonces decía :  "Hermano, queda aquí mientras yo doy la homilía al pueblo."

Francisco habló de Maria, como ella desea que nuestros corazones estén el pesebre en donde Jesucristo pueda nacer, y como nosotros debemos prepararnos y hacernos dignos a éso. Es verdad, María es la madre del niño, pero consideremos Jesús diciendo : Todo él que cumple la voluntad de mi Padre, ése es mi hermano, ésa es mi hermana y mi Madre. Mt 12, 50

¿Cómo nosotros podemos hacer la voluntad del Padre en nuestra vida humana?  ¡ Ecuchemos el evangelio en la celebración eucarística y esmeremonos en aplicar la palabra de Jesús en nuestra vida cotidiana!  ¡ Amemos y ajudemos a todo hermano con amabilidad y ternura!  ¡ Compartemos con los necesitados!  ¡ Guardemos la paz y reconciliémonos con los demás!  ¡ Renunciemos a cosas innecesarias, todas estas cosas que dificultan la relación íntima con el Señor!

¿En la Nochebuena, podrá la Madre de Jésus fiarse de nosotros?  ¿Podrá nacer Jésus en nuestros corazónes?  ¿Daremos a María esta alegría?  Sin duda, éso aportará a nosotros mismos la verdadera felicidad, los demás también sacarán partido de éso y mucha gente en el mundo podrá beneficiarse al vivir como verdaderos cristianos.

Francisco entonces celebró la Eucaristía en una tabla sobre el pesebre. Cantó el evangelio del nacimiento del Niño con entusiasmo. Los participantes estaban muy emocionado... En una leyenda se dice que en los proximos dias animales enfermos se curaron al comer el heno del pesebre. En todo caso es verdad que Dios quería honrar a su servidor y con milagros demostrar su gracia por las piadosas oraciones y súplicas de San Francisco.

Esperanza y alegría llenaron toda la tierra porque Dios tomó nuestra condición humana y prometió compartir su condición divina con nosotros. Jésus ha venido para llevarnos a la plenitud de la vida y para finalmente darnos la vida eterna. Jesucristo es nuestro guia, nos precedió en el camino hacia el cielo, sufriendo, muriendo en la cruz y resucitando para salvarnos. Donde estoy yo, llegara también mi servidor, dice el Señor. ¡ Prueba verdadera del amor divino!..  Nadie tiene amor más grande que él que ha dado su vida para sus amigos.

Por éso es conveniente dar, al pesebre en nuestra casa, un lugar de honor al lado del arbol navideño, y debemos asistir a la Eucaristía antes de repartir los regalos, y antes de la comida festiva de la fiesta de Navidad. Nuestra fé nos obliga a éso. La fé es nuestro tesoro, un tesoro más valioso que nuestro dinero, nuestra riqueza y todas nuestras comodidades, es lo más presioso dado que conlleva la promesa de la vida eterna. Pero tenemos que demostrar esta fé en actos concretos, en una vida totalmente cristiana. Así vamos a crecer en complacencia con Dios y con los hombres.

Entonces pueden brillar las luces del arbol navideño, pueden alegrarnos la musica y los canticos de Navidad. ¡ Que haya fiesta y alegría!  Pero no olvidemos quienes son las luces multicolores del arbol de nuestra vida cristiana :   -  una intima y amorosa relación con el Señor, nuestro Salvador,   - amabilidad, bondad y caridad,    -  paciencia con uno mismo y con los demás,    -   justicia, honestidad y suavidad. 

Entonces podemos orar y cantar con María :  "¡ Magnificat anima mea Dominum,  celebra todo mi ser la grandesa del Señor. Mi espíritu se alegra en Dios, mi Salvador. El poderoso hizo grandes cosas. Grande es su nombre !"

¡ Feliz Fiesta de Navidad !

Padre Andrés Loyson, Chaussée de Ninove 548, 1070 Bruselas  www.hoogdagartikel.com

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